Enzimas

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Las enzimas son proteínas que catalizan reacciones químicas, necesarias para acelerar muchas funciones celulares y procesos biológicos. Cada enzima tiene su forma determinada y las podríamos comparar con llaves especializadas para ajustarse a cerraduras específicas, en este caso, a reacciones bioquímicas.

 Cada órgano posee su propio conjunto de enzimas, y cada enzima tiene una o varias funciones diferentes. Por ejemplo, el Superóxido dismutasa, el Glutation peroxidasa o la Catalasa, tienen funciones antioxidantes, la Proteasa, la Lipasa o la Amilasa son necesarias para estimular la digestión, absorción y eliminación de nutrientes, y la Miosina o la Actina son necesarias para la activación de las contracciones musculares.

Como se ha dicho, las enzimas participan en millones de reacciones bioquímicas, y son de ayuda necesaria para, por ejemplo:

-         Facilitar la digestión, absorción y eliminación de nutrientes, previniendo la formación de gases intestinales.

-         Colaborar en la reducción del dolor y la inflamación.

-         Acelerar la curación de traumatismos y heridas.

-         Favorecer los procesos de regeneración y detoxificación.

-         Prevenir la inflamación de los diversos órganos corporales.

-         Favorecer la autocuración.

-         Desactivar y/o inhibir ciertas sustancias alérgenas.

De forma genérica, las enzimas las podemos dividir entre:

-         Enzimas digestivas.

-         Enzimas metabólicas.

-         Enzimas a base de alimentos.

Las enzimas digestivas son enzimas extracelulares involucradas en todo el proceso digestivo. Podemos clasificarlas en:

-         Proteasas, Descomponen las proteínas.

-         Amilasas. Descomponen los carbohidratos.

-         Lipasas. Descomponen las grasas.

-         Celulasas. Descomponen las fibras.

-         Maltasas. Convierten los azúcares complejos en glucosa.

-         Lactasas. Descomponen la lactosa.

-         Fitasas. En especial, ayudan a la producción de las vitaminas del grupo B.

-         Sacarasa. Descompone la mayoría de los azúcares.

Las enzimas metabólicas son intracelulares y participan en la producción de energía y en los procesos de desintoxicación.

Las enzimas a base de alimentos se encuentran presentes en suplementos o alimentos crudos, sin cocer ni procesar.

La terapia enzimática puede enfocarse por dos vías distintas: la digestiva o la sistémica. En ambos casos, esta terapia mejora la asimilación y eliminación de componentes. En el caso de terapia digestiva, se ayuda a descomponer los alimentos y a mejorar su asimilación. Por eso, las enzimas se toman junto con los alimentos. En el caso de la terapia sistémica, cuyas enzimas se toman con el estómago vacío, éstas pasan a través del sistema digestivo a la circulación sanguínea, y, por ejemplo, sirven como las proteasas para disolver sustancias como la fibrina y disminuir la inflamación.

Un informe del investigador Jon Barron, director de Baselina Health Foundation, las enzimas proteolíticas, tomadas como terapia sistémica, pueden ayudar a eliminar patógenos, alérgenos y células disfuncionales y a reducir la inflamación, descomponiendo las proteínas extrañas en sangre, facilitando la eliminación de proteínas inflamatorias, disminuyendo los edemas en la áreas inflamadas, incrementando la potencia de macrófagos y células NK y eliminado la fibrina de la inflamación.

Aunque el cuerpo produce enzimas de forma natural, hau ciertos factores que limitan esta capacidad:

-         Envejecimiento.

-         Genética.

-         El estilo de vida.