Salvia

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Perteneciente a la familia de las labiadas, la salvia (Salvia officinalis) es un arbusto de color verde plateado con hojas muy aromáticas. Las especies de salvia más cultivadas proceden originalmente de la costa mediterránea, aunque en la actualidad se cultiva también en Norteamérica.

Su nombre en latín significa “planta que salva”. Asociada a la sabiduría y la capacidad de otorgar longevidad, la planta ha sido considerada históricamente como sagrada. Fue venerada por los persas, los hindúes y los celtas. Los druidas también la utilizaban contra todo tipo de enfermedades. Era la “hierba sagrada” de los griegos. Los romanos la consideraban capaz de curar cualquier mal, estimándola milagrosa y únicamente las vírgenes podían recogerla. Durante la Edad Media fue ingrediente de muchos tónicos nerviosos y se utilizó para limpiar las encías y conservar los dientes blancos. Finalmente fueron los benedictinos quienes difundieron su utilización en los jardines.

Entre sus propiedades terapéuticas, podemos destacar: antiespasmódica, relajante, antiséptica, astrigente, desodorante, antisudoral, emenagogas, estrogénica, colagoga, hipoglucemiante, carminativa, estimulante, antigonadotrópica, mucolítica, expectorante, bactericida, antioxante, reafirmante y tonificante.