CBD

El Cannabidiol o CBD es uno de los muchos cannabionoides que se encuentran en la planta Cannabis Sativa. El CBD no tiene ningún efecto psicoactivo a diferencia de otro componente conocido de la planta, el tetrahidrocannabinol (THC).

Durante miles de años, el hombre ha cultivado el Cannabis para alimentarse, calentarse, como elemento de construcción, para realizar papel, esparto, velas... pero también, a nivel curativo.

Las plantas del género Cannabis pertenecen a la familia de las Cannabacias, y sus tres principales especies son: Cannabis sativa, Cannabis indica y Cannabis ruderalis.

El sistema endocannabinoide es un conjunto de receptores celulares y de moléculas en nuestro organismo y es el responsable del proceso de regulación que permite el correcto funcionamiento del organismo y su equilibrio (homeóstasis) y, por tanto, tiene relación en funciones corporales como el hambre, el dolor, la digestión, la energía, el sueño, las funciones motrices y reproductivas, el placer, la termorregulación...

Estos receptores son producidos por el mismo cuerpo y a finales de la década de los 90 recibieron el nombre de encodannabinoides al estudiar los efectos del cánnabis en el cuerpo. La respuesta de estos receptores puede estar originada por los endocannabinoides fabricados por el mismo cuerpo, por fito cannabinoides producidos por el Cannabis y por cannabinoides sintéticos.

En la última década del siglo XX, investigaciones del Instituto Nacional de Salud norteamericano demostraron la importancia antioxidante del CBD y, posteriormente también, su utilidad como neuroprotector y, por tanto, posiblemente útil en procesos de degeneración neuronal como en las producidas en el Alzheimer o el Parkinson.

Ya en el siglo XXI, las investigaciones se han centrado principalmente en el efecto del CBD en las células del sistema inmunitario y en su poder anti inflamatorio y calmante. También se han estudiado las posibles propiedades del CBD frente a enfermedades como la epilepsia, la ansiedad, la esquizofrenia, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

El poder anti inflamatorio del CBD se basa principalmente en la inhibición del efecto pro inflamatorio de la citoquina IL-17 y en la estimulación de la citoquina anti inflamatoria IL-10. También se ha estudiado el efecto del CBD en la inhibición de una sustancia pro inflamatoria conocida como TNF-alfa.

Diferentes estudios sobre las propiedades del CBD también presentan un interesante potencial terapéutico a nivel del sistema digestivo; propiedades antieméticas (náuseas y vómitos), protección hepática y del páncreas, capacidad anti inflamatoria intestinal...

También se está estudiando el efecto del CBD en la regulación del estado de vigilia, tanto a nivel de inducir el estado de alerta como de eficiente regulador del sueño. Un buen funcionamiento del sistema endocannabinoide mejora la regulación de este equilibrio. A su vez, el efecto anti ansiolítico del CBD ayuda a obtener un descanso más profundo y reparador.

En el sistema cardiovascular, el potencial anti inflamatorio y anti oxidante del CBD presenta unas capacidades terapéuticas interesantes siendo éstas tan necesarias para mantener un buen estado celular, retrasando el proceso de envejecimiento.

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