Degeneración y Regeneración celular.

El equilibrio entre degeneración y regeneración celular es la base para mantener la estabilidad corporal a cualquier nivel y en cualquier parte del organismo. Sin el continuo proceso regenerativo no es posible el milagro de la vida.

Durante la enfermedad, la degeneración celular se impone a los procesos regenerativos. Tratar la enfermedad no es otra cosa que reforzar el equilibrio regenerativo; el estilo de vida es vital para mantener este equilibrio. Eliminar únicamente los síntomas no es garantía del reequilibrio corporal.

A nivel nervioso, por ejemplo, se han realizado estudios sobre la eficacia de distintas plantas y suplementos: el arándano, el té verde, la carnosina, la cúrcuma, el hongo “Lion’s mane”, el ginseng, la hipericina, la salvia roja, el resveratrol, la teaina, la jalea real, la ashwagandha,… Pero el estilo de vida es también muy importante. A nivel de remielinización, por ejemplo, se ha demostrado la eficacia de la música o el enamoramiento en este proceso.

La regeneración de las células hepáticas mejora, entre otros, el proceso de eliminación de residuos. El hígado es uno de los órganos vitales del organismo y su funcionalidad condiciona el equilibrio corporal. El cardo mariano, el rábano negro, el aceite esencial de orégano, el regaliz, la cúrcuma, el ginseng, el rooidbos y la vitamina E son algunos nutrientes que facilitan su regeneración.

Las denominadas células beta del páncreas sintetizan y segregan insulina. Actualmente, y en aumento, nos encontramos con más problemas de resistencia a la insulina que provoca problemas sistémicos en el organismo. La gymenna silvestre, el comino negro, la vitamina D, la cúcrcuma, la arginina, el aguacate, la berberina, el melón amargo, la estevia y el sulfurafano del brócoli nos pueden ayudar a la producción de este tipo de células.